20041231

Desarrollo Socioeconómico de Venezuela

Universidad Metropolitana

Facultad de Ciencias y Artes

Departamento de Humanidades

Desarrollo Socio Económico de Venezuela

Es una asignatura del Departamento de Humanidades, perteneciente al eje curricular de Formación Básica Común, cuya finalidad es el afianzamiento de una cultura universal humanística.

Propósito

Abrir un espacio de reflexión, que permita a los estudiantes pensar la realidad del país de una manera crítica, con una nueva valoración de su participación ciudadana.

Tomado de. http://ares.unimet.edu.ve/humanidades/fbhu83/index.htm

I.1. Concepto de Desarrollo

Existen dos maneras básicas de entender el desarrollo, bien desde una postura economicista basada sobre la racionalidad instrumental tecnologicista, o desde otra postura más humanista que tratan de comprender el desarrollo más en el campo del ser que del tener.

Sin embargo, tradicionalmente se aceptado como la acepción más generalizada del desarrollo, que el mismo implica el tránsito de una sociedad tradicional a una sociedad moderna, que brinde bienestar a sus miembros.

Este concepto de desarrollo parte de la idea del progreso la cual sostiene que la humanidad ha avanzado en el pasado a partir de una situación inicial de primitivismo, barbarie o incluso nulidad, y que sigue y seguirá avanzando en el futuro. Sin embargo es una idea controvertida, pues la noción de progreso tiene dos tendencias:

una es que el progreso consiste en el perfeccionamiento de las herramientas con las cuales el ser humano se enfrenta a los problemas que plantea la naturaleza o el esfuerzo humano por vivir en sociedad,

la otra el criterio de progreso tiene que ver con el perfeccionamiento cada vez mayor de la naturaleza humana, y sus virtudes para un mayor bienestar espiritual y moral.

La primera, explica el progreso en términos cuantitativos, de crecimiento o de aumento de productos, ideas o instituciones; sin necesariamente incluir el perfeccionamiento espiritual del ser humano. Este concepto de desarrollo está ligado a la sociedad moderna y al sistema de producción industrial capitalista, que por tener entre sus objetivos básicos la acumulación de riquezas, contiene en su seno intención de maximización de las ganancias en la producción que a su vez es la base o estímulo para los avances tecnológicos o progreso.

De tal manera que generalmente se ha aceptado que un país desarrollado es aquel que ha alcanzado un nivel de crecimiento en los ámbitos económicos, políticos, culturales y sociales, logrando así satisfacer sus necesidades internas y proporcionando amplio bienestar a los miembros de su comunidad.

El término desarrollo se entiende como una condición social dentro de un país, en la cual las necesidades auténticas de su población se satisfacen con el uso racional y sostenible de recursos y sistemas naturales. La utilización de los recursos estaría basada en una tecnología que respeta los aspectos culturales y los derechos humanos. Esta definición general de desarrollo incluye la especificación de que los grupos sociales tienen acceso a organizaciones y a servicios básicos como educación, vivienda, salud, nutrición, y sobre todo, que sus culturas y tradiciones sean respetadas dentro del marco social de un estado-nación en particular.

En términos económicos, la definición mencionada anteriormente indica que para la población de un país hay oportunidades de empleo, satisfacción de por lo menos las necesidades básicas, y una tasa positiva de distribución y de redistribución de la riqueza nacional. En el sentido político, esta definición enfatiza que los sistemas de gobierno tienen legitimidad legal, sino también en términos de proporcionar beneficios sociales para la mayoría de la población.

I.2. Indicadores de Desarrollo

Para evaluar el desarrollo de un país se recurre a indicadores; tradicionalmente se ha recurrido a indicadores económicos para apreciar el desarrollo, especialmente se ha utilizado el Ingreso per cápita (Producto Interno Bruto/Población Total); sin embargo este valor no nos indica la compleja realidad en detalles de un determinado país, pues no toma en cuenta principalmente la disparidad social; de tal manera que ha de recurrirse además a indicadores demográficos, socio-culturales y político-sociales, para tener una aproximación más real de la sociedad evaluada.

Uno de los indicadores preferidos es la Mortalidad Infantil que nos da información sobre cuántos niños nacidos vivos mueren antes de cumplir los cinco años de edad.

La ONU en los últimos años ha utilizado un indicador que conjuga información de carácter económico, demográfico y cultural; que se le ha designado como Índice de Desarrollo Humano (IDH).

El IDH está compuesto por tres componentes básicos del desarrollo humano: Longevidad (medido por la esperanza de vida al nacer), Educación (medido por la alfabetización y los años de escolaridad) y patrón de vida (medido por el poder de compra basado por el ingreso per capita real ajustado a los costos de vida: paridad del poder de compra).

El crecimiento económico que se logra debido a la cada vez mayor producción de bienes y servicios, es apenas una dimensión cuantitativa del fenómeno del desarrollo, las nuevas corrientes parten de que el fenómeno del desarrollo debe ser extendido a otros dominios de las vida social como lo es la educación, salud, trabajo, calidad de vida, y medio ambiente.

Las nuevas corrientes ven al desarrollo desde una amplia perspectiva; así el desarrollo para ser considerado como tal, deberá manifestarse como:

desarrollo socioeconómico (donde no hay disociación entre las diversas dimensiones sociales)

desarrollo integrado (que involucra a diferentes sectores de la actividad económica)

desarrollo unificado (donde el desarrollo es para el bienestar de todos los miembros de la sociedad)

desarrollo autónomo o endógeno (basado en la participación local, regional, etc. de los miembros de la comunidad)

desarrollo humano (con respeto a todos los derechos humanos que dignifican la vida)

desarrollo sustentable (con uso racional de los recursos naturales)

I.3. Capitalismo

El desarrollo está ligado al modo de producción capitalista, en el que los individuos privados y las empresas de negocios llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante complejas transacciones en las que intervienen los precios y los mercados. Éste asume como condiciones básicas la libertad económica y la búsqueda de la acumulación de riquezas para el bienestar, eso impulsa los avances tecnológicos que van a permitir mayor productividad y como consecuencia un excedente. En el capitalismo la libertad económica se da bajo la premisa de la libre competencia lo que implica un esfuerzo constante de los individuos de la sociedad para introducir mejoras en sus medios de producción, que le permitan ofrecer al mercado productos de alta calidad y competitivos. Eso asegura el progreso de los miembros de la sociedad, debido a la motivación de éstos por introducir avances tecnológicos que le permitan pues, mayor productividad y competitividad.

Las bases teóricas las encontramos en la teoría del Liberalismo Clásico de Adam Smith (Escocia 1723-1790) donde se respalda todo lo mencionado arriba, con las famosas leyes del mercado dentro de las cuales se destaca la “ley de la oferta y la demanda”; y la “mano invisible del mercado” que por sí sola regula la moral de los participantes en el mercado, ya que habiendo competencia, los productores se ven obligados a no cometer infracciones de tipo moral que les lleven a la quiebra y los saque del mercado.

Tanto los mercaderes como el comercio existen desde que existe la civilización, pero el capitalismo como sistema económico no apareció hasta el siglo XIII en Europa sustituyendo al feudalismo. La industrialización fue el proceso que determinó el paso de una sociedad agraria, a una sociedad que gracias a la mecanización para realizar actividades manufactureras de forma masiva, dio paso al modo de producción capitalista, de acumulación individual de las riquezas.

Se tiene que la industrialización, subyace pues, al crecimiento económico y que en muchas ocasiones se tenderá a utilizar el concepto de industrialización como sinónimo de condición para el desarrollo. Sin embargo, es conocido que el capitalismo y la consecuente acumulación de riquezas se orienta de manera natural a la concentración de las mismas en pocas manos, que al reinvertir en avances tecnológicos, ocasionan el temido monopolio, causante de las crisis del capitalismo al producir exclusión de miembros de la sociedad, sacados del mercado como consecuencia de la imposibilidad de competir libremente al no poseer los medios de producción avanzados.

Entre muchos productores que se dediquen a la producción de bienes y servicios para satisfacer una necesidad específica de la sociedad, quien logre mayor productividad, mejor calidad y menor costo, tomará los espacios de la demanda que antes estaban cubiertos por varios productores empresarios, empezando así un juego negativo, pues al haber muchas personas imposibilitadas de una libre competencia, disminuyen su poder de demanda, de compra de bienes y servicios, ocasionando una espiral de estancamiento económico al disminuir el mercado para quien producir.

El capitalismo requiere de la competencia para que esa actividad impulse la superación de la producción y pueda existir acumulación de capital, y como consecuencia una capacidad de ahorro que es el factor necesario para que el dinamismo de la economía continúe evitando el estancamiento económico.

El desarrollo acelerado de las fuerzas productivas como elemento natural del capitalismo tiende al proceso de internacionalización del proceso productivo, principalmente por la necesidad de extender más allá de los límites del mercado nacional, el proceso del trabajo y la valorización de su capital. De este modo el capitalismo históricamente ha tenido que ir a la búsqueda de mercados foráneos para superar el estancamiento de sus economías nacionales; en el siglo XX asistimos a las Guerras Mundiales como consecuencia directa de este proceso cuando Alemania sale a la conquista de nuevos consumidores y sus demandas, a través de la conquista de nuevas sociedades y sus mercados, por vía de la dominación militar; en la actualidad las estrategias de búsqueda de mercados se ve orientada a la transnacionalización de la economía tomando por la vía del libre comercio nuevos mercados.

Es de mencionar que el Liberalismo Clásico sintetizado por Adam Smith como la doctrina económica del capitalismo, se ha visto agotada en tanto única doctrina para el capitalismo, por aquello de que al haberse monopolizado el capitalismo surgieron nuevas maneras de enfrentar ese nuevo orden socio-económico; de allí han surgido las propuestas socialnacionalistas por un lado: Fascismo (Mussolini), Nazismo (Hitler), y la socialdemócrata: Bienestar Social (Keynes) que ha orientado la política económica en buena parte de la mitad del siglo XX ; sin dejar de lado los socialismos reales: Comunismo (Marx, Lenin, Mao) que como antagonismo al capitalismo y sus contradicciones tuvieron lugar durante el siglo pasado.

Se inició el siglo XXI por una parte analizando los aciertos y fracasos del neoliberalismo (Friedman, Hayek); y por otra, planteando la necesidad de alternativas de políticas orientadas más a lo social como podrían ser la Tercera Vía o Renovación de la socialdemocracia (Giddens) o la búsqueda hacia modelos económicos orientados a una economía social de mercado o capital social (North, Sen, Stiglitz).

I.4. Evolución Histórica del Capitalismo

El desarrollo en su acepción más generalizada pues, es el paso de una sociedad atrasada propia del feudalismo, a una sociedad moderna o capitalista. El feudalismo es el tipo de sociedad que predominó en Europa occidental en el siglo X, se expandió durante el siglo XI y alcanzó su apogeo a finales del siglo XII y durante todo el siglo XIII. Su característica principal es que el factor de producción era la tierra y el orden social estaba relacionado con la tenencia de la misma y el predominio cultural de la Iglesia Católica y su relación con la monarquía feudal.

Con la presencia de un excedente de producción producto de la revolución industrial, se empezó a dar el mercantilismo, lo que a la postre derivó en la independencia económica de algunos mercaderes que fueron conformando una nueva clase social la burguesía, y un nuevo orden social, teorizado éste desde el aspecto político por autores como Rousseau, Montesquieu, Voltaire: y en lo económico por Adam Smith, surgiendo el liberalismo clásico. La Revolución Francesa de 1789 representa el hecho histórico que aunado a la revolución industrial, marca el fin de una edad histórica para dar comienzo a la Edad Moderna.

Según la teoría de Karl Marx (Prusia 1818-1883) expresada en su libro El Capital, el capitalismo evolucionaría dialécticamente hasta resolver sus contradicciones internas que lo llevarían sintéticamente a una sociedad basada en bienestar social (socialismo) y no individual, gracias a la monopolización de los medios de producción, acabando con la libre competencia o factor medular del capitalismo. Desde entonces el capitalismo ha tenido que enfrentar su existencia a períodos de expansión o crecimiento, y de períodos de crisis o recesión.

En sus inicios o fase industrial, el capitalismo conoció un período de larga expansión entre 1760 y 1800; la división del trabajo y la especialización de los trabajadores aumentaron la productividad, incrementando la generación de excedentes; la inversión en maquinaria era alta y la competencia entre las empresas existía, pero no era intensa dada que se trataba de un mercado que se estaba creando y en plena expansión, formado por empresas de pequeño tamaño; la industria textil representó el sector más dinámico de la economía.

El período de crisis abarca desde 1800 a 1848, es un largo período caracterizado por la intranquilidad social derivada de la situación de miseria a la que fueron llevadas las masas proletarias, quienes protagonizaron explosiones sociales facilitadas por la nueva concentración en las ciudades propia de la industrialización y creación de talleres. La destrucción de sectores precapitalistas, el descenso de los salarios reales, el cambio del marco institucional y la implementación de nuevas técnicas de producción, propician la salida de la crisis.

El nuevo período de expansión que va desde 1848 hasta 1873 se caracterizó por el aumento del tamaño de las unidades empresariales lo que permitió economías de escala y especialización. Con el tamaño se expandieron los mercados domésticos y se propulsó la exportación, muchas veces facilitada mediante el uso de la fuerza y la creación de imperios coloniales proveedores de materias primas y receptores de los productos terminados. Las nuevas tecnologías de producción, basadas ya no en las herramientas manuales de la etapa anterior sino en maquinaria industrial de gran porte, fueron a la vez causa y consecuencia de este enorme aumento de los tamaños de las empresas. La forma de hacer negocios es caracterizada por una fuerte competencia, con las prácticas más violentas. La siderurgia es el sector más dinámico de la economía y surge el ferrocarril.

El crecimiento de esta época condujo a una depresión de veinte años, desde 1873 y que tuvo su punto más alto en 1890 y 1893, al final de la cual los precios habían caído un 70% y la tasa de quiebras de empresas se había duplicado; en este momento la intervención de la banca financiera fue decisiva para salir de la crisis y emprender de nuevo el proceso de acumulación.

El capitalismo en el siglo XX ha tenido que hacer frente a numerosas crisis o depresiones económicas (monopolización-estancamiento), guerras y revoluciones. En el período de crecimiento entre 1893 y 1929 se desarrolla la lucha entre las potencias industrializadas por asegurar u obtener nuevas colonias y mercados, nuevas colonias para asegurarse materias primas, y nuevos mercados para poder colocar la producción creciente resultado de la acumulación de capital.

El ascenso al trono alemán en 1890 de Guillermo II supuso por una parte el abandono del complejo sistema de alianzas construido por Bismarck, que había garantizado la paz en Europa durante casi veinte años, y por otra, el impulso de una política alemana de hegemonía mundial, la Weltpolitik. La causa inmediata de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue el asesinato del archiduque astro-húngaro Francisco Fernando en Sarajevo, aunque el telón de fondo era las ansias de territorio y mercado por parte de Alemania. Esta guerra indujo al establecimiento del socialismo en Rusia en manos de los bolcheviques con Lenin como líder en 1917.

Al final de la Primera Guerra los tratados de paz no fueron sencillos, ya que las potencias vencedoras no estaban de acuerdo entre sí sobre el reparto de los territorios de los perdedores y sobre el destino de Alemania; se pretendió a través del Tratado de Versalles implantar un orden estable en Europa, se le impusieron duras condiciones a Alemania (pago de reparaciones de guerra a los vencedores, ejército limitado a 100000 hombres, prohibición de mantener o construir hasta 50 kms. al este del río Rhin, etc.). Este tratado fue considerado por muchos alemanes durante los años veinte y treinta como una de las principales causas de los subsiguientes problemas económicos y políticos.

La Sociedad de Naciones creada tras el final de la Primera Guerra Mundial resultó ser un fracaso; no sólo países vencedores como Estados Unidos no formaron parte de ella, sino que otros como Japón y Alemania la abandonaron alimentados por sus ambiciones expansionistas.

Italia por su parte no logró las concesiones territoriales esperadas al finalizar la Primera Guerra Mundial, a este descontento se sumaron problemas políticos, económicos y sociales que fueron aprovechados por Mussolini para obtener el poder en 1922 después de organizar en círculos (fasci) a sus seguidores, conducirlos en una marcha que ejerció presión sobre el gobierno en Roma e implantar un régimen fascista que duró hasta 1943. Los principios ideológicos que acabaron caracterizando el régimen fascista fueron entre otros, la desaparición del estado de derecho, la concepción totalitaria y personalista del Estado, sustitución del sistema sindical por el corporativismo, y la alianza del Estado bajo su conveniencia con el gran capital.

La mayor prueba que ha tenido que soportar el capitalismo fue la “Gran Depresión” entre 1929-1930, en Estados Unidos, ya que después de una gran prosperidad consecuencia del gran desarrollo de industrias nuevas que la guerra estimuló y cuya tecnología progresó rápidamente, así como la producción y el consumo general, afloraron los límites de esa prosperidad cuando empiezan a manifestarse los signos de una superproducción industrial y una enorme especulación bursátil que provocó el alza de valores sin que hubiese el mismo crecimiento en el sector industrial.

Esta crisis tuvo consecuencia a escala mundial y su manifestación más clara fue la contracción rápida y violenta de la producción industrial en todos los países. El Presidente Roosevelt en los Estados Unidos introdujo un programa de reformas económicas en 1933 para hacer frente a la severa depresión de la época, conocido como el “New Deal”, el cual se propuso establecer un sistema de seguridad social federal para los millones de pobres y desempleados que existían, así como revitalizar la agricultura y la industria.

Todos estos acontecimientos desde la Primera Guerra Mundial fomentaron el nacionalsocialismo en Alemania, en manos de Hitler (1933) una perversa combinación de capitalismo y socialismo de Estado, reunidos en un régimen cuya violencia y ansias de expansión provocaron la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). El nazismo o ideología del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, se apropia en gran medida de las ideas del fascismo italiano, aportando a éste una concepción racista o superioridad de la raza aria sobre el resto. Hitler y el Partido Nazi lograron un apoyo popular de gran magnitud como para animar a Alemania a lanzarse a la conquista de Europa, en lo que fue la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de las guerras, el período que se extiende desde 1893 a 1929 es de expansión del capitalismo, ellas mismas son como hemos visto, expresión de esa búsqueda de mercados; sin embargo la Gran Depresión de 1929 hace tambalear los postulados fundamentales del liberalismo clásico. Frente a la crisis, las “leyes naturales del mercado” que según los principios del liberalismo económico deberían haber saneado la situación, parecían inoperantes. Los mismos productores acabaron por considerar al Estado como el único protector; muchos pensaron que éste sería el final irreversible del capitalismo liberal.

En 1936 John Maynard Keynes (Inglaterra 1883-1946) introduce en su libro Teoría General del empleo, el interés y el dinero, los fundamentos para salir del estancamiento de la economía, tales como incremento de la demanda de los bienes de consumo, aumento de la masa de dinero en circulación y de los gastos presupuestados por el Estado para obras públicas, y también ayuda selectiva a las empresa privadas más dinámicas. Esto dio lugar a un nuevo orden económico-social y político basado en el Bienestar Social (“Social Welfare”) gracias a la intervención del Estado pero manteniendo la propiedad privada y la democracia; así surge la doctrina conocida como socialdemocracia que ha estado vigente a partir de entonces y hasta los años ochenta cuando empieza a aflorar una nueva crisis de estancamiento de la economía mundial.

Mientras países como Gran Bretaña, Francia, Italia y Alemania quedaron debilitadas después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos resultaron fortalecidos después de la misma, surgiendo como una potencia, y convirtiéndose en el líder mundial con la implementación del Plan Marshall diseñado por George Kennan, basado en ayuda política y financiera para reconstruir a la desbastada Europa occidental, pero que también benefició a Japón, Taiwán y Corea del Sur.

Se conoció por Primer Mundo la unión de estos países alrededor de esa potencia mundial. El capitalismo se caracteriza en este período en que las empresas más grandes en un alto porcentaje, dejan de ser dirigidas por sus propietarios y familiares para permitir la creación de niveles gerenciales con una mayor profesionalización; por otra parte cada vez más las grandes empresas buscan acuerdos de cartel donde son habituales las prácticas oligopólicas. La revolución tecnológica cambia el estilo de vida de las personas y la economía mundial; la electricidad, el transporte y las comunicaciones acercan el mundo e incorporan nuevas zonas a la economía capitalista.

En este mismo período se difundió un movimiento comunista mundial liderizado por Rusia formando la Unión Soviética (URSS) y extendiéndose no sólo a Europa oriental sino también a China y a Corea del Norte. Este grupo desconectado de la economía capitalista, se conoció como Segundo Mundo conformando la potencia mundial comunista, y estableciendo una competencia mundial que dio lugar a la llamada Guerra Fría. La expansión de la URSS y su intervención en la Segunda Guerra Mundial, le dieron un papel decisivo en la escena política internacional, llevando a los EEUU a considerar a Europa como “zona de riesgo”.

Por otro lado el Tercer Mundo quedó conformado por las naciones de Asia, América Latina y África que buscaban un modelo de desarrollo para promover sus pequeñas y atrasadas economías y aumentar su independencia política.

La expansión del capitalismo iniciada en 1941 continuará hasta comienzos de los años setenta, se le denominará “edad de oro del capitalismo” debido a las tasas de crecimiento logradas. Las empresas líderes adquieren una escala internacional y la organización de las mismas es multinacional. El desarrollo tecnológico se apoya fuertemente en la ciencia, y se crean en las empresas, las universidades y los gobiernos, áreas de investigación y desarrollo. La forma natural de hacer negocios cuenta con el Estado como gran regulador (teoría keynesiana), teniendo éste un peso creciente en la economía; a su vez los empresarios privados utilizan el poder del Estado para aumentar su rentabilidad. Una nueva arquitectura financiera internacional es creada por los acuerdos de Breton Woods lo que contribuye a la estabilidad del sistema y a su crecimiento. La expansión del comercio internacional y más aún la de la actividad financiera alcanza límites desconocidos, asistiendo asi a una nueva fase del capitalismo, ahora capitalismo financiero.

En esta época se dio el fenómeno del eurocomunismo, resultado del intento de varios partidos comunistas europeos por ensanchar su representación a las clases medias, retirando al mismo tiempo el apoyo incondicional a la URSS, y expresando claramente la fidelidad a las instituciones democráticas; el eurocomunismo se oficializó en 1977 declarando el principio fundamental de la construcción del socialismo en paz y libertad, en un apego abierto a los postulados de la socialdemocracia. Esto sienta las bases para la integración de Europa en la Comunidad Europea, esta integración fue realizada como una estrategia de desarrollo en conjunto. La rehabilitación de Europa después de la Segunda Guerra Mundial la reafirmó como una gran potencia mundial, al lado de EEUU y Japón, el cual había logrado su recuperación económica debido a la competitividad basada en la formación de su mano de obra (investigación científica) y en aspectos propios de su comportamiento cultural como son los valores hacia el trabajo incesante y la disciplina personal.

En la década de los ochenta ya la orientación socialdemócrata del Bienestar Social empezó a mostrar señales de agotamiento al darse un proceso de estanflación en las economías más desarrolladas, como consecuencia de los altos impuestos a la renta, que llegaron a pechar a los empresarios privados hasta con un 70% sobre sus ganancias a favor de toda la sociedad, lo que motivó a éstos a buscar otras economías más “liberales” donde invertir (paraísos fiscales), produciendo un estancamiento en sus economías de origen y provocando procesos inflacionarios.

Así surgen nuevas voces reclamando una economía más liberal y se plantea la corriente “neoliberal” con sus paladines desde la escuela de Chicago: Friedrich Hayek y Milton Friedman quienes recibieron sendos Premios Nobel en 1974 y 1976 respectivamente, estableciendo que la crisis del capitalismo se resolvería permitiendo el crecimiento de la masa monetaria (desarrollismo) y aplicando políticas monetaristas con el objetivo de pechar el consumo suntuario a toda la población, a diferencia de las políticas fiscales propias de la socialdemocracia que pechan sobre la renta o beneficios; así surge la creación del impuesto al valor agregado (IVA) así como también el concepto de privatización, modernización del estado, y globalización (liberación y apertura de los mercados).

El llamado “Consenso de Washington” formulado por John Williamson en 1990, contiene los diez temas de política económica en los que el complejo político-económico-intelectual integrado por los organismos internacionales (FMI, BM), el Congreso de los EUA, la Reserva Federal, los altos cargos de la Administración y los grupos de expertos, están de acuerdo; ellos son:

disciplina presupuestaria;

cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras);

reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados;

liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés;

búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos;

liberalización comercial;

apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas;

privatizaciones;

desregulaciones;

garantía de los derechos de propiedad.

El resultado de la aplicación del neoliberalismo es que el crecimiento en los países del Primer Mundo se retomará con fuerza por casi una década, aunado al abaratamiento de los costos del petróleo en la época, a la combinación de una profunda reconversión tecnológica, y a la contención de los costos laborales (elevación de la productividad de la mano de obra) a través de la subcontratación y fragmentación geográfica de los procesos productivos.

En esta nueva etapa de capitalismo global incluso los países del Segundo Mundo empezaron a adoptar sistemas de libre mercado abriendo sus economías al comercio exterior, este proceso condujo a la disolución de la Unión Soviética cuya manifestación social se dio en 1989 con la caída del muro de Berlín, símbolo de la separación entre el capitalismo y el comunismo; del mismo modo China se va incorporando gradualmente al sistema capitalista, con un ambicioso proyecto modernizador y la apertura gradual a las inversiones capitalistas.

Por otra parte Asia oriental (Japón, Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong, y Singapur) continuan experimentando una alta tasa de crecimiento económico; conformando un polo de desarrollo mundial que junto con Europa han delineado un mundo multipolar.

La década de los noventa es la del avance de la globalización: se refuerza la apertura comercial, se liberaliza el flujo de capitales, las empresas multinacionales pasan a constituir la unidad básica de la economía mundial, y el Estado entra en una franca modernización al tratar de eliminar los elementos del Estado de Bienestar construido a lo largo de sucesivas conquistas sociales.

El crecimiento en los países desarrollados se detiene al comenzar el nuevo milenio, por otra parte, llegado al final del siglo XX y después de dos décadas de capitalismo global, las economías más débiles y atrasadas del planeta se empobrecieron drásticamente, lo que ameritó la necesidad de plantear nuevas salidas sobre todo para los países llamados anteriormente del Tercer Mundo; así surge Anthony Giddens (Inglaterra 1938- ) en 1997 con su teoría sobre la renovación de la socialdemocracia o también llamada Tercera vía, donde propone una economía mixta donde haya tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario, pero que éste vele primordialmente por los excluidos o más necesitados, librando al Estado del Bienestar social de la carga excesiva que venía teniendo en todas las sociedades socialdemócratas.

Así mismo nos sorprenden tres nuevos Premio Nobel de la Economía, Douglas North, Estados Unidos (1993), Amartya Sen, India (1998) y Joseph Stiglitz, Estados Unidos (2001), quienes sostienen una concepción no economicista del desarrollo; privilegian la solidaridad humana, la cohesión social, el desarrollo sustentable y en general los valores éticos; poniéndose en boga el concepto de Capital Social, planteando una nueva etapa del capitalismo superando el llamado capitalismo salvaje basado en las premisas neoliberales.

El Capital Social son las características de una organización social, que como la confianza, las normas y las redes, pueden dotar de mayor eficiencia a la sociedad al facilitar una acción coordinada. El concepto de capital social fue iniciado por James Coleman y desarrollado por Pierre Bourdieu y Robert Putman, éste último lo definió como el recurso que emerge de los lazos o relaciones sociales que los individuos puedan establecer; brindádoles ventajas y oportunidades que no serían posibles fuera de las redes o vínculos establecidos. El capital social que tiene una comunidad puede medirse por el número de redes construidas, es decir, por el entramado de su tejido social.

Síntesis de los Fundamentos de las Diversas Doctrinas Económico-Políticas

Liberalismo

Adam Smith Escocia (1723-1790) Sus libros: “La riqueza de las naciones”, “Teoría de los sentimientos morales”.

Principios fundamentales:

Búsqueda del bienestar individual

Libertad económica

Leyes naturales del mercado (Ley de la oferta y la demanda)

Propiedad privada

Competencia económica

Estado gendarme

Gobierno republicano, constitucionalista, anticlerical

Socialismo

Karl Marx Prusia (1818-1883) Sus libros: “La sagrada familia”, “La ideología alemana”, “Manuscritos de economía y filosofia”, “El manifiesto comunista”, “Grundrisse”, “Crítica de la economía política”, “El Capital”.

Principios fundamentales:

Bienestar social

Propiedad social o colectiva (medios de producción administrados por el Estado)

Gobierno: Dictadura del proletariado, anticlerical

Estado planificador

Sociedad militarizada (milicianos)

Privilegia la internacionalizacion sobre el nacionalismo

Social-Nacionalismo

Benito Mussolini Italia (1883-1945) Fascismo;

Adolf Hitler Austria (1889-1945) Nazismo.

Principios fundamentales:

Bienestar social

Alianza del Estado con el “Gran Capital”

Estado como un todo absolutista

Gobierno: Dictadura militar (élite militar)

Extremo conservadurismo

Privilegia la Nación (Dios, Patria y Familia)

Solución nacional, autoritaria y corporativista a los problemas sociales

Socialdemocracia

Defensa del llamado “Estado del Bienestar”, teoría que aboga por una transición pacífica desde la economía capitalista de mercado hacia el socialismo usando los canales políticos de las democracias liberales, es decir, el parlamentarismo.

John Maynard Keynes Inglaterra (1883-1946) con su teoría del Social Welfare, presentada en su libro: “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, ayudó a concretizar históricamente esta doctrina a partir de la II Guerra Mundial.

Principios fundamentales:

Bienestar social

Estado interventor, planificador

Propiedad Privada, pechada en sus beneficios (impuestos fiscales)

Gobierno: constitucionalista, representante de los trabajadores

Tercera Vía

Basada en la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que está expresada en varias encíclicas, concretamente, fue la Encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII la que en el año 1891, animó a los católicos a la formación de grupos políticos, de carácter moderado.

Principios fundamentales:

Bienestar social

En contra del estatismo y el liberalismo a ultranza

Estado interventor, planificador

Propiedad Privada: debe servir al bien común de la sociedad y a todas y a cada una de las personas

Gobierno: constitucionalista, representante de toda la sociedad

Neoliberalismo

Las leyes del libre mercado rigen todas las facetas de la sociedad, tendiendo a la desaparición del Estado.

Friedrich Hayek Austria (1899-1992) y Milton Friedman Estados Unidos (1912- ) ambos ganadores de Premio Nobel en Economía (1974 y 1976 respectivamente) materializaron esta doctrina en el aspecto económico, que se le conoce como desarrollismo (crecimiento de la masa monetaria) y aplicación de políticas monetaristas que pechan a toda la población, a diferencia de las políticas fiscales propias de la socialdemocracia que pechan sobre la renta o beneficios.

Principios fundamentales:

Bienestar individual

Liberación del capital privado de excesivos impuestos

Modernización del Estado

Privatización de la economía

Política monetarista (creación del IVA)

Política desarrollista

Apertura de mercados

Globalización de la economía: proceso histórico caracterizado por la integración de las economías de todo el mundo, especialmente a través de la internacionalización del mercado y los flujos financieros, cuyo auge se debe a los avances tecnológicos en el campo de la informática y de las telecomunicaciones.

Tercera Vía

Anthony Giddens Inglaterra (1938- ) estrategia política cuyo objetivo es la renovación de la socialdemocracia, frente a los peligros que representa el proceso de globalización neoliberal para las naciones más pequeñas y subdesarrolladas. Su preocupación central es la justicia social. No encaja ni en el “laissez-faire” del liberalismo ni en la intromisión estatal, la función del gobierno es favorecer la estabilidad macroeconómica, desarrollar eficientes políticas fiscales y de bienestar que fomenten que fomenten la independencia y autogestión en contra del paternalismo, dotar a los ciudadanos de los elementos necesarios para poder trabajar, gracias a una mejora de la educación y de las infraestructuras, y apoyar a la empresa, especialmente a las industrias del futuro, fundadas en el conocimiento. Se le define como una economía social de mercado.

Premisa fundamental:

“Hacer coincidir la mano invisible del mercado con la mano visible del Estado, donde exista tanto mercado como sea posible, como Estado sea necesario”.

Principios fundamentales:

Economía mixta (inversión pública y privada)

Estado inversor social

Sociedad civil activa

Ningún derecho sin responsabilidad

Ninguna autoridad sin democracia

Protección a los débiles

Igualdad de oportunidades

Pluralismo cosmopolita

Cuarta Vía

Estrategia política que plantea un modelo social basado en tres pilares: Mercado-Estado-Solidaridad. Pone su acento en la cooperación y la solidaridad social como elemento fundamental de desarrollo económico social. Es una economía social de mercado, que enfatiza en el altruismo (solidaridad que puede ser entendida como cooperación estratégica, y amor verdadero). La cooperación estratégica ocurre entre miembros de una sociedad, que tienen la posibilidad de coordinar acciones para conseguir más beneficios que los que obtendrían si actuaran de manera egoísta y descoordinada.

Capital Social

James Coleman, y Robert Putnam (Estados Unidos) y los economistas Douglas North (Estados Unidos 1920 - ) y Amartya Sen (India (1933 - ) premios Nobel de Economía 1993 y 1998 respectivamente, sostienen una concepción no economicista del desarrollo privilegian la solidaridad humana, la cohesión social, el desarrollo sustentable y en general los valores éticos.

El capital social está directamente vinculado con las relaciones de confianza entre los actores sociales y la cooperación cívica existente en una sociedad. En los actuales momentos, Bernardo Kliksberg desde la coordinación del Instituto Interamericano para el Desarrollo Social del Banco Interamericano de Desarrollo, adelanta una cruzada elogiando las bondades del desarrollo del capital social, al cual identifica con el clima de confianza, la capacidad asociativa, la conciencia cívica, los valores éticos, la solidaridad y el fortalecimiento de la institución familiar como elemento clave para mejorar el capital humano.

Desarrollo socio-económico de Venezuela

III.1.a Entorno socio-político

Venezuela sin duda alguna, creció económicamente durante varias décadas (1920-1978), asistiendo a un mejoramiento progresivo de sus condiciones sociales. Se creó una infraestructura apta para la producción y los servicios, se redujo el analfabetismo y se amplió considerablemente el sistema escolar; se desarrolló una extensa acción en saneamiento ambiental y atención de la salud, se pasó de una sociedad rural y mal comunicada a una sociedad urbana y, quizás lo más importante, se produjo un sostenido proceso de movilidad social que dio por resultado la aparición de un amplio sector de estratos medios, impulsado principalmente por la riqueza petrolera.

Sin embargo, a partir de los años ochenta, comienza un deterioro signado por un declive económico, social e institucional, que hace que hoy en día nos enfrentamos a una crisis económica que se ha acentuado en los últimos años y que tienen su origen en políticas económicas erradas, entre las que vale la pena destacar, por una parte, el fracaso de la estrategia de sustitución de importaciones que en teoría era mantener un cierto grado de protección que permitiera la formación de estructuras productivas industriales y un empresariado nacional que fuera la plataforma de lanzamiento de una diversificación de la estructura exportadora, pero que monopolizó la economía; por otra parte, un modelo económico rentista petrolero, dependiente de la fluctuación de los precios del petróleo en el mercado internacional, que no ha logrado modificar la estructura productiva del país para hacerla más diversificada; y políticamente hablando, un agotamiento de la democracia representativa, que más que tal, no pasó de ser una democracia clientelar para conseguir votos y consecuentemente pagar favores con cargos para quizás los no tan aptos, se habla entonces del nepotismo, del amiguismo de la política del “camburismo”.

Esto estableció una relación entre el Estado y la Sociedad Civil, donde las normas, roles y funciones no respondían a una racionalidad y por lo tanto la institucionalidad se fue resquebrajando, donde no estaban claros los deberes y los derechos, y así la economía empezó a estancarse y a decrecer generando cada vez mayor pobreza y malestar social.

Es en este marco donde surge el liderazgo de Hugo Chávez quien después de un fallido golpe de estado en 1992, privado de libertad y posteriormente sobreseído de la causa, gana las elecciones constitucionales en diciembre de 1998, con la promesa de acabar con las perversidades de la por él llamada Cuarta República (1958-1998), enfatizando en la necesidad de acabar con las “cúpulas” dominantes y su corrupción, para entregarle el poder al pueblo a través de una democracia participativa. Para esto llama a una Asamblea Constituyente que al cabo de seis meses sanciona una nueva Constitución, que fue aprobada en diciembre de 1999 a través de un referendum popular y que sienta las bases de la República Bolivariana de Venezuela quien se estrena con el nacimiento de la Quinta República; la nueva Constitución establece disposiciones que, si bien no alteran la base constitutiva de la nación venezolana ni la estructura de su economía, permiten apreciar cambios significativos en el ejercicio de los derechos y deberes de los ciudadanos, en las garantías que protegen esos derechos, en la organización de los poderes públicos, en la preservación y el desarrollo del ámbito económico y social del Estado, en los sistemas administrativos oficiales, en las relaciones entre la ciudadanía y el Estado y en otros aspectos importantes de la gestión pública.

Al analizar la economía venezolana entre 1998 y 2002 observamos que en lo fundamental no han ocurrido cambios progresivos en la estructura económica, pero ha tenido lugar una involución en la distribución del ingreso y de la propiedad privada, que han generado un clima extraordinario de ingobernabilidad, manifiesto en la oposición al gobierno del Presidente Chávez, quien en vez de hacer consulta abierta y pública de las leyes que darían base al plan de desarrollo para la Nación acorde con la nueva Constitución, pidió se le concedieran poderes extraordinarios para acelerar el proceso de aprobación de leyes a través de una Ley Habilitante, mediante la cual se aprobaron 49 leyes en noviembre de 2001, las cuales fueron mal recibidas por amplios sectores del país, en especial por los estratos medios de la población.

Es de destacar que por otra parte el discurso del Presidente Hugo Chávez, no es para nada conciliador, intenta de hecho enfrentar abiertamente a los ciudadanos, en un deseo manifiesto por despertar conciencia de clase, cuando advierte a las clases menos favorecidas que no permitan a la oligarquía que gobierne a este país, achacándole a ésta todas las responsabilidades tanto de la crisis del país como de su situación de pobreza.

Es opinión generalizada que la gestión pública en el período actual de gobierno, no ha sido eficiente y el balance de las finanzas públicas, a la luz del crecimiento económico y el bienestar social, no puede considerarse positivo, sobre todo si se tiene en cuenta la bonanza petrolera durante los años transcurridos.

El Gobierno ha enfatizado en las políticas auxiliares sociales que las denomina misiones y que han tenido ciertos logros en la ardua tarea de la inclusión social; y en cambios institucionales básicos como sería la cultura tributaria del país. Al mismo tiempo le ha dado un impulso al nuevo sistema multipolar y a la integración latinoamericana.

En descargo de la gestión de gobierno hay que mencionar tres hechos que han afectado la economía: la tragedia de Vargas en 1999, causada por torrenciales lluvias que enlutaron a la Nación, los paros iniciados desde diciembre de 2001, la desestabilización del régimen en Abril de 2002 que ocasionaron la salida de Chávez del Palacio por 48 horas, y el paro petrolero de principios de 2003, que afectó a la producción petrolera en más del 50%.

III.1.b.- Plan de Desarrollo Nacional 2001- 2007

Al revisar el Plan de Desarrollo 2001-2007, se puede encontrar que el mismo se basa en el equilibrio de cinco sectores: Equilibrio político, Equilibrio internacional, Equilibrio económico, Equilibrio territorial y Equilibrio social.

Para Hugo Chávez este plan es parte de un proyecto de país a más largo plazo, que establece como meta para el año 2021 el Equilibrio Social; ya que divide estos años en dos décadas: la Década de Plata o de Transición (equilibrio político e internacional) y la Década de Oro o de la Revolución Bolivariana (equilibrio económico y social).

En el Plan de Desarrollo queda plasmado el nuevo modelo de desarrollo para el país, el cual es definido como un modelo para desarrollar la economía productiva y social bajo un modelo democrático de participación, que se aspira a concretar a través de los Consejos Locales de Planificación Pública.

Aspecto fundamental para entender el modelo de desarrollo es la concepción de la economía social basada en la democratización de la propiedad de los medios de producción. Esta economía social se basa en la organización de importantes sectores del pueblo en función de generar actividades productivas que privilegian sistemas colectivos de producción, entre ellos, la formación de microempresas, nuevas formas de cooperativas, empresas campesinas, acompañadas por medidas complementarias en materia financiera, asistencia técnica, capacitación, comercialización y reformas de los mecanismos de regulación.

La economía social es el sector de producción de bienes y servicios que compagina intereses económicos y sociales comunes, apoyado en el dinamismo de las comunidades locales y en una participación importantes de los ciudadanos y de los trabajadores de las llamadas empresas alternativas, como son las empresas asociativas y las microempresas autogestionables.

La economía social será impulsada a través de dos programas básicos: Uno dirigido a la democratización del capital y la legitimación del mercado a través del desarrollo de actividades productivas autogestionarias donde converjan formas de propiedad distintas, tales como microempresas, empresas comunitarias, nuevas cooperativas, pequeñas y medianas empresas y empresas campesinas.

El otro programa complementario al anterior, se refiere a la organización de un sistema de microfinanzas, apoyado en la Ley de Microfinanzas, Ley de Cooperativas, Banco del Pueblo Soberano, Banco de la Mujer y el Sistema Financiero Público, orientado a facilitar el acceso a los recursos financieros y la asistencia técnica a las comunidades populares y autogestionarias, empresas familiares y microempresas, que facilitará la promoción y desarrollo de los beneficiarios de la economía social.

Es necesario resaltar que el modelo de desarrollo está basado en el desarrollo endógeno, es decir, desarrollo desde adentro, donde las comunidades desarrollan sus propias propuestas, las decisiones nacen de la propia comunidad así como el liderazgo para llevarlas a cabo. El desarrollo endógeno está definido en el Plan de Desarrollo como “Generación de desarrollo apoyado en la creación de tejidos (cadenas interdependientes) de producción y consumo, que basados en las potencialidades del territorio y en el manejo interno de la tecnología, produce bucles de acumulación por dentro cada vez mayores en los distintos eslabones de cada cadena, produciendo así el incremento sostenido de capitales sedentarios”.

La incorporación de los ciudadanos particularmente de los sectores excluidos en el desarrollo endógeno y sustentable, está prevista a través de la creación de núcleos endógenos, (mecanismo de generación de redes de cooperación productiva ancladas estratégicamente en un territorio definido) impulsados desde la Misión Vuelvan Caras que permite incorporar a los bachilleres de la Misión Ribas en el proceso productivo del país.

El desarrollo endógeno es un proceso en que lo social se integra a lo económico, a lo cultural y a lo político.

Integración económica: donde un sistema de producción específico permite a los agentes locales usar eficientemente, los factores productivos y alcanzar los niveles de productividad que les permiten ser competitivos.

Integración sociocultural: de los actores sociales con las instituciones locales, formando un sistema de relaciones que incorporan los valores de la sociedad al proceso de desarrollo.

Integración política: que se logra mediante iniciativas de la comunidad y permite crear un entorno local que estimula la producción y favorece el desarrollo sostenible.

Entre los principios de este modelo de desarrollo se encuentran:

protagonismo local;

papel subsidiario de las administraciones públicas;

integración estratégica de las propuestas de trabajo;

planificación integrada y a largo plazo;

cohesión territorial y ordenación del territorio;

equilibrio demográfico y calidad de vida;

gestión local de los fondos;

innovación y aprovechamiento de los recursos locales;

cooperación y paternariado;

transferencia y divulgación de las buenas prácticas;

prioridad medioambiental;

igualdad de oportunidades.

El modelo de desarrollo endógeno planteado para Venezuela está caracterizado por los siguientes principios:

Integral: con base a las potencialidades naturales, humanas, tecnológicas y financieras del país, aumentando los niveles de calidad de vida de la población.

Inclusivo: tiene como centro el desarrollo y los derechos humanos. Antepone lo social a lo económico y se fundamenta en la participación protagónica de la sociedad para el logro de tales fines.

Polivalente: centrado en la estimulación al máximo de las capacidades productivas internas en el sector agrícola y pecuario, hidrocarburos, petroquímico y minero, manufacturero, turismo y servicios estratégicos a la a la industria, creando nuevas redes y circuitos socio productivos.

Soberano: orientado al logro de la seguridad e independencia alimentaria, tecnológica, industrial y territorial del país.

Democrático: privilegia relaciones de producción basados en la democracia de la propiedad, el capital y el mercado.

Equilibrado: al impulsar la ocupación poblacional y la explotación de nuestras riquezas garantizando la seguridad ecoambiental y la soberanía del territorio nacional.

Racional: promoviendo el equilibrio entre el crecimiento de las variables macroeconómicas y el bienestar integral de la población.

III.1.c.- Síntesis de los objetivos a ser alcanzados por los cinco equilibrios de la Nación.

Equilibrio Social

Objetivo.- Alcanzar la justicia social:

Sub-Objetivos

1.- Garantizar el disfrute de los derechos sociales de forma universal y equitativa.

2.- Mejorar la distribución del ingreso y la riqueza.

3.- Fortalecer la participación social y generar poder ciudadano, en espacios públicos de decisión.

Equilibrio Económico

Objetivo.- Desarrollar la Economía Productiva

Sub-Objetivos

1.- Alcanzar un crecimiento económico sostenido

2.- Eliminar la volatilidad económica

3.- Internalización de los hidrocarburos

4.- Desarrollar la economía social

5.- Alcanzar la sostenibilidad fiscal

6.- Incrementar el ahorro y la inversión

Equilibrio Político

Objetivo.- Construir la democracia bolivariana

Sub-Objetivos

1.- Consolidar la estabilidad política y social

2.- Desarrollar el nuevo marco jurídico institucional

3.- Contribuir al establecimiento de la democracia participativa y protagónica

EquilibrioTerritorial

Objetivo.- Ocupar y consolidar el territorio

Sub-Objetivos

1.- Aumentar las actividades productivas y la población en áreas de desconcentración

2.- Incrementar la superficie ocupada

3.- Mejorar la infraestructura física y social para todo el país

Equilibrio Internacional

Objetivo.- Fortalecer la soberanía nacional y promover un mundo multipolar

Sub-Objetivos

1.- Impulsar la multipolaridad de la sociedad internacional

2.- Promover la integración latinoamericana y caribeña

3.- Consolidar y diversificar las relaciones internacionales

4.- Fortalecer el posicionamiento de Venezuela en la economía internacional

5.- Promover un nuevo régimen de seguridad integral hemisférico